Se vota de cualquier manera y luego pasa lo que pasa…Algo así debió suceder en el Club de los Cuentistas la temporada pasada, porque el temita disparador para la sesión del viernes 17 de marzo, por votación, no era otro que “El error perfecto”.
Uno tras otro, nuestros contadores y contadoras salieron airosos del lance y lo que sigue recoge sólo “media contada”: la otra mitad la conformaron las carcajadas y risas cómplices del público, siempre atento y con ganas de escuchar buenas historias contadas de viva voz.
Así, rompió el hielo MANUEL que, sin rehuir el tema, lo definió como un oxímoron -una contradicción en los términos- reconociéndose a sí mismo como un contador que narra anécdotas personales -que no cuentos- de aventuras a las que ha sobrevivido.
ANABEL MURO rememoró bollos de azúcar, pimientos rellenos a la hora del bocata, hígados encebollados…y una compañera tan generosa como singular, que acaba haciendo de su vida -contra pronóstico- una novela fantástica, llena de ideas originales.
ANABEL R. contó dos historias sobre la creación de la mujer -la judía y la de la Grecia clásica- concluyendo que “ellas”, supuestamente responsables de todas las desgracias, en realidad tenían todos los dones: inteligentes, curiosas, rebeldes y valientes. Errores perfectos, vamos.
TXEFE trajo a colación una celebración navideña en familia que marcó un antes y un después, ya que se perdió la compostura y las formalidades y acabaron echándose en cara todo lo habido y por haber. Resultado: nunca más en familia por Navidad.
MARTIKA trajo un cuento de su invención ambientado en el Japón medieval, con la hija de un Shogun viudo empeñada en arreglar un tibor, obra de su madre, de la mejor manera posible: usando oro para las grietas, de la mano de un artesano al que roba el corazón.
La historia que contó NYANGA podía haber terminado con un cadáver putrefacto en un sótano, víctima de su marido, pero acabó con una conversación de pareja muy civilizada sobre silencios que minan relaciones en las que la confianza mutua lo es casi todo.
IÑIGO confesó no haber encontrado nada en internet sobre el tema de hoy, pero hizo una encendida defensa de algunos bulos, mucho más sugerentes y literarios que la cruda realidad. Y, a modo de ejemplo, el sentido de: ”Error 404: file not found”.
Y, de postre, MIREN contó la breve etapa monárquica de un grupo de ranas cantarinas y su tropezón con los privilegios de clase, la pompa y distinción y las desigualdades injustas, que rememoran, una vez recuperada la sintonía, como recordatorio de lo loco que puede volverse el mundo…
La próxima sesión, el 8 de mayo, girará en torno a una frase considerada el peor inicio nunca escrito en una novela publicada: “Era de noche y sin embargo llovía”.
El texto de hoy lo ha escrito AURELIO GUTIÉRREZ.
Las fotos, el montaje fotográfico y el vídeo son de TXEMA GARCÍA.
